Gonzalo García Pelayo  
Madrid, 1947
Gonzalo García Pelayo

Nació en el seno de una familia gaditana de 16 hermanos. Criado en Sevilla y padre de 5 hijos, Gonzalo García Pelayo ha desempeñado trabajos tan diversos como productor de música, director de programas musicales, presentador de televisión, cineasta e, incluso, apoderado de un matador de toros.

Su primer contacto con la música tuvo lugar en el año 1969 a través del grupo Smash. Tras pasar por la Escuela Oficial de Cinematografía, creó la emisora de radio Popular FM. De allí pasó a Onda 2, perteneciente a Radio Nacional de España (RNE) y, en el año 1974 creó el sello discográfico Gong. En su trayectoria como productor de música, ha lanzado más de un centenar de discos de cantautores como Luis Eduardo Aute, María Jiménez y Joaquín Sabina.

Más tarde, probó suerte en televisión, donde dirigió los programas Beat Club, Mundo Pop y Pensión de patio. Además, a comienzos de los años 80 fue director de programas musicales de Antena 3 Radio.

En el medio fílmico ha dirigido cinco largos: su opera prima Manuela (1975), basada en la novela homónima de Manuel Halcón y en la que actuó el cineasta Antonio del Real; la comedia Vivir en Sevilla (1978), Intercambio de parejas frente al mar (1978), la comedia de temática sexual Corridas de alegría (1982) y Rocío y José (1982). Su conclusión final fue que el cine era un trabajo agotador pues un mínimo de repercusión requería el gran esfuerzo de rodar una película.

En el año 1991, el madrileño dio un giro a su vida para dejar su profesión como productor musical para dedicarse al juego. Desde comienzos de los 90, García Pelayo considera que su profesión es la de “jugador profesional” u “observador de números”. El madrileño, junto con algunos miembros de su familia, comenzaron a frecuentar casinos a partir del convencimiento de Gonzalo García Pelayo de que no existe ni la ruleta perfecta, ni la bola perfecta, lo que ocasiona que algunos números salgan con más frecuencia que otros. De este modo, estudiando la relación de los números que salen, el clan de los Pelayo demostró que la suerte y el azar no tienen nada que ver; lo que cuenta es la probabilidad. Muchas de estas ideas están recogidas en el libro, La fabulosa historia de los Pelayos (2003), que escribió junto a su hijo Iván. Actualmente, se dedican al juego del póker por Internet.

Google